Aspirina en dosis bajas puede causar más daños que beneficios 

Bloomberg

Las nuevas recomendaciones sobre el uso de aspirina en dosis bajas para prevenir un primer ataque al corazón o un accidente cerebrovascular sostienen que los riesgos del anticoagulante pueden ser mayores que sus beneficios, rompiendo con más de 30 años de pautas médicas ampliamente aceptadas.

La evidencia actual que pone de relieve los riesgos de hemorragia interna asociados al uso de la aspirina llevó al Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos a revisar sus pautas de 2016. Las recomendaciones finales, basadas en el análisis de ensayos clínicos aleatorios en los que participaron miles de personas, fueron publicados el martes.

La evidencia actual que pone de relieve los riesgos de hemorragia interna asociados al uso de la aspirina. (AP Photo/Patrick Sison)

Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte en EE.UU., y representan uno de cada cuatro decesos, según el Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). La aspirina, que se puede comprar fácilmente sin receta médica, ha sido considerada durante mucho tiempo una estrategia de prevención accesible para quienes se preocupan por su salud cardiaca, ya que reduce la coagulación de la sangre. Los coágulos sanguíneos no tratados pueden provocar un ataque al corazón o un derrame cerebral.

Las personas mayores de 60 años que aún no toman aspirina como anticoagulante no deberían empezar a tomarla como medida preventiva contra un ataque cardiaco o un accidente cerebrovascular, según las pautas actualizadas. Las personas de entre 40 y 59 años de edad que estén preocupadas por las enfermedades cardiovasculares solo deben usar aspirina en dosis bajas en consulta con un profesional de la salud que pueda ayudar a evaluar los beneficios y los riesgos individuales.

“Esta es una recomendación importante ya que más de 600.000 personas tendrán un primer ataque cardíaco este año y otras 600.000 tendrán su primer derrame cerebral”, dijo John Wong, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tufts y miembro del grupo de trabajo.

Las pautas actualizadas del grupo de trabajo son un cambio significativo con respecto a 2016, cuando se recomendaba iniciar la administración de dosis bajas de aspirina a la mayoría de las personas de entre 50 y 60 años que no tuvieran un alto riesgo de hemorragia y de forma individualizada a las personas mayores de 60 años.

Propiedades anticoagulantes

Las propiedades anticoagulantes de la aspirina son un riesgo para las personas con otros problemas de salud que puedan predisponerlas a las hemorragias. En el caso de estas personas, el grupo de trabajo revisó las pruebas de 14 ensayos clínicos aleatorios y descubrió que la aspirina se asociaba a un mayor riesgo de hemorragia gastrointestinal e intracraneal.

El riesgo de hemorragia interna, con o sin aspirina, aumenta con la edad. La revisión del grupo de trabajo señala que los riesgos de hemorragia también son mayores en los hombres, las personas con diabetes y las que tienen antecedentes de problemas gastrointestinales. Las enfermedades hepáticas, el tabaquismo y la presión arterial elevada también aumentan el riesgo. Algunos medicamentos, como los antiinflamatorios no esteroideos, los esteroides y otros anticoagulantes, también son factores de riesgo.

Para las personas de entre 40 y 59 años, que no tienen riesgo de hemorragia y están preocupadas por sufrir un ataque cardiaco o un accidente cerebrovascular, puede haber algún beneficio neto al tomar aspirina en dosis bajas para la prevención, según la revisión. Pero, antes de iniciar la medicación, las personas deben hablar primero con un médico.

Otras medidas preventivas de salud, como el ejercicio regular y los hábitos alimenticios saludables, son muy eficaces para mejorar la salud cardiaca y general. Wong dijo que dejar de fumar, tratar la hipertensión y controlar la presión arterial también son herramientas importantes para ayudar a prevenir un ataque cardíaco o un derrame cerebral.

Las personas que ya toman aspirina, o las que ya han sufrido un infarto cardiaco o un accidente cerebrovascular, deben tomar todas las decisiones en coordinación con un profesional de atención de la salud, puntualizó Wong.

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