Las empresas extranjeras que siguen haciendo negocio en Rusia 

Desde que Vladimir Putin inició la invasión de Ucrania el pasado 24 de febrero, son muchas las sanciones internacionales que ha tenido que afrontar Moscú y que tienen como objetivo que se resienta la economía rusa.

De hecho, más de 330 compañías internacionaleshan decidido retirarse del país o suspender sus operaciones. Es el caso, por ejemplo, de McDonald’s, Pepsi, Ikea, Inditex o Starbucks por citar algunas de ellas.

La situación ahora mismo es de tensión máxima porque las autoridades rusas amenazan con nacionalizar las empresas extranjeras que abandonen el país, mientras que Occidente presiona a estas compañías a que den el paso y contribuyan de forma efectiva a un mayor aislamiento ruso.

La calle comercial Old Arbat del centro histórico de Moscú. Foto: Getty Images.
La calle comercial Old Arbat del centro histórico de Moscú. Foto: Getty Images. 

Con este contexto tan complicado, todavía hay docenas de corporaciones, incluyendo grandes multinacionales, que siguen haciendo negocio en el país. Un completo estudio de la Escuela de Negocios de Yale clasifica a las empresas extranjeras en Rusia en cuatro categorías: las que se han retirado, las que han suspendido las operaciones, las que han reducido las operaciones y las que se resisten a retirarse o reducir sus actividades.

En este último apartado hacen su aparición 37 compañías, entre las que se encuentran gigantes internacionales como Cargill, Industrias Koch o Subway entre otras.

La situación de las multinacionales que permanecen en Rusia

En el caso de Cargill, por ejemplo, obtiene 1.100 millones de dólares de ingresos en Rusia, país en el que cuenta con 2.500 empleados. Este gigante agrícola estadounidense ha justificado mantener su presencia allí porque cuenta con «instalaciones esenciales de alimentos y piensos». 

Es decir, Cargill mantiene su negocio en Rusia porque «la región juega un papel importante en el sistema de alimentación global y es fuente de ingredientes clave en productos básicos como pan y cereales».

En lo que se refiere a Industrias Koch, un conglomerado muy potente estadounidense dirigido por la familia Koch, tercera más rica del mundo, según la Lista Forbes, actualmente tiene numerosas operaciones comerciales en Rusia y no se ha pronunciado sobre que este hecho pueda cambiar como consecuencia de la guerra.

Su subsidiaria principal, Guardian Industries, está operando dos plantas de producción de vidrio en el país, mientras que dispone de otras dos subsidiarias, que también mantienen sus negocios operativos, por lo que nada ha cambiado para este gigante.

Más complicado es el caso de Subway. La cadena de comida rápida ha asegurado que redirigirá las ganancias de sus operaciones rusas a esfuerzos humanitarios, pero no modificará la actividad de sus450 establecimientos en el país. El motivo es que son de propiedad independiente y están controlados por franquicias locales.

Tienda de Leroy Merlin en Rusia. (Photo by YURI KADOBNOV/AFP via Getty Images)
Tienda de Leroy Merlin en Rusia. (Photo by YURI KADOBNOV/AFP via Getty Images)

Algo similar ocurre con Dunkin Donuts. Hay 21 establecimientos y la marca ha decidido detener todas las inversiones actuales, aunque no puede cerrar las franquicias operadas de forma independiente.

Entre las compañías señaladas por el informe de Yale hay también varias europeas como es el caso de Decathlon, Pirelli, Leroy Merlin, Auchan o Accord, la mayoría de ellas francesas.

Está por ver cómo avanza el conflicto y cuál es la postura que terminan tomando estas compañías en lo que se refiere a su presencia en Rusia.

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