Presidente Biden advirtió que Rusia podría invadir Ucrania en cuestión de días 

AP

KIEV, Ucrania El presidente estadounidense Joe Biden advirtió el jueves que Rusia aún podría invadir Ucrania en cuestión de días y el diplomático número dos de la embajada de Estados Unidos en Moscú fue expulsado al elevarse las tensiones en el peor enfrentamiento entre Oriente y Occidente en décadas.

Los aliados de la OTAN acusaron a Rusia de engañar al mundo con “desinformación” por decir que estaba devolviendo algunas tropas a sus bases, lo que aumentó levemente las esperanzas de paz. Se cree que Rusia tiene unos 150.000 militares cerca de las fronteras ucranianas.

Hablando en la Casa Blanca, Biden dijo que Washington no ha visto indicios de una retirada de las fuerzas rusas y dijo que Estados Unidos tiene “razones para creer” que Rusia está “participando en una operación de bandera falsa para tener una excusa para entrar”.

“Todos los indicios que tenemos son que están preparados para entrar a Ucrania, atacar Ucrania”, agregó el presidente.

Entretanto, el Departamento de Estado informó que Rusia ordenó la salida del subjefe de la misión diplomática estadounidense en Moscú, Bart Gorman. La oficina dijo que la decisión era infundada. Rusia no dio explicaciones al respecto.

Gorman era el subjefe de la misión diplomática y estaba en Rusia con una visa indefinida. Lleva menos de tres años en el país, según un reporte de la agencia noticiosa rusa RIA Novosti.

Ante el temor occidental de que Rusia esté preparando una invasión, las tensiones se dispararon el jueves también en la línea que separa a las fuerzas ucranianas de los rebeldes separatistas respaldados por Moscú en el este el país, donde los dos bandos se acusaron mutuamente de intensos bombardeos. 

Estados Unidos y sus socios de la OTAN dijeron que aún no habían visto señales de la retirada de tropas prometida por Rusia.

“Hemos visto algunas de esas tropas cada vez más cerca de esa frontera. Los vemos volar en más aviones de combate y de apoyo”, dijo el secretario estadounidense de Defensa Lloyd Austin, en la sede de la OTAN en Bruselas. “Los vemos mejorar su preparación en el Mar Negro. Incluso los vemos abasteciendo sus reservas de sangre. Uno no hace este tipo de cosas sin razón, y ciertamente no las haces si te estás preparando para empacar e irte a casa”.

Moscú ofreció una oferta diplomática y entregó a Estados Unidos una respuesta el jueves a las ofertas de entablar conversaciones sobre la limitación del despliegue de misiles en Europa, restricciones a los ejercicios militares y otras medidas para fomentar la confianza.

Mientras el secretario de estadounidense Estado, Antony Blinken, se dirigía a Nueva York para la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU y luego a Alemania para la Conferencia de Seguridad de Múnich, Rusia entregó sus tan esperadas respuestas a las propuestas de Estados Unidos sobre Ucrania y la seguridad europea en general. Un alto funcionario del Departamento de Estado dijo que los rusos presentaron su respuesta en Moscú al embajador estadounidense en Rusia, John Sullivan.

Las señales positivas de Moscú bajaron la temperatura de la crisis a principios de semana, pero el calor volvió a subir el jueves, cuando las potencias occidentales dijeron que Rusia tiene más de 150.000 soldados concentrados fuera de las fronteras de Ucrania.

“Hemos visto lo contrario de algunas de las declaraciones. Hemos visto un aumento de tropas en las últimas 48 horas, hasta 7.000”, dijo el secretario británico de Defensa, Ben Wallace, antes de una reunión el jueves de la alianza militar occidental en Bruselas.

El ministro de las Fuerzas Armadas británicas, James Heappey, incluso calificó la afirmación de Rusia de retirar las tropas como “desinformación”. Rusia acusa a Occidente de lo mismo.

Rusia tiene “suficientes tropas, suficientes capacidades para lanzar una invasión de Ucrania en toda regla con muy poco o ningún tiempo de advertencia”, dijo el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. “El hecho de que estés poniendo un tanque de batalla en un tren y moviéndolo en alguna dirección no prueba una retirada de tropas”.

Si bien no se materializó ningún ataque el miércoles como algunos temían, los funcionarios occidentales aseguran que la amenaza de invasión sigue siendo alta y prometieron contrarrestarla.

Moscú dijo varias veces esta semana que algunas de sus fuerzas se estaban retirando a las bases, pero no ofreció detalles que permitiesen una evaluación independiente y los líderes occidentales sembraron de inmediato dudas sobre esas afirmaciones. El jueves, los aliados de la OTAN volvieron a desmentir las afirmaciones rusas y advirtieron que estaban preparados para responder a cualquier agresión.

“Las consecuencias de esta masiva acumulación — casi el 60% de las fuerzas de combate terrestres de Rusia en la frontera de una nación soberana — tendrán el efecto contrario”, apuntó Wallace.

“Nos lo tomamos muy en serio”, agregó el ministro británico. “Y vamos a enfrentar la amenaza que se está planteando”.

La OTAN ha desplazado ya soldados y equipos militares a Europa del Este en una muestra de determinación que busca disuadir cualquier agresión rusa y subraya su intención de defender a sus miembros en la región en el improbable caso de que se conviertan en objetivos.

Estados Unidos empezó a desplegar 5.000 soldados en Polonia y Rumanía, y 8.500 más están a la espera. Gran Bretaña envió cientos de soldados a Polonia, y ofreció más buques y aviones de guerra, además de doblar su destacamento en Estonia. Alemania, Holanda y Noruega mandaron más efectivos a Lituania, mientras que Dinamarca y España movilizaron aviones para el control de la región del mar Báltico.

Mientras Ucrania se prepara para una posible invasión, las tensiones se dispararon en el conflictivo este del país, conocido como Donbas, donde los separatistas respaldados por Rusia combaten a las tropas de Kiev desde 2014.

Las autoridades separatistas de la región de Luhansk denunciaron un aumento de los bombardeos ucranianos a lo largo de la tensa línea de contacto, una acción que calificaron de “provocación a gran escala”. El funcionario separatista Rodion Miroshnik dijo que devolvieron el fuego.

Ucrania negó la denuncia y apuntó que los separatistas bombardearon a sus fuerzas, pero que éstas no respondieron. Se espera que una misión de observación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ofrezca su valoración de la situación más tarde en el día.

Muchos en Occidente temen que las tensiones en el este puedan servir de pretexto a Rusia para cruzar la frontera, aunque no había indicios de que los últimos choques fuesen más graves que los que ocurren normalmente. Moscú, por su parte, mostró su preocupación porque las fuerzas ucranianas, animadas por Occidente, puedan lanzar un ataque para recuperar el control de las zonas rebeldes, algo que Kiev desmiente.

Rusia niega estar planeando una invasión, pero dice que debe poder proteger sus intereses de seguridad. No quiere que Occidente incluya a Ucrania ni a otras antiguas repúblicas soviéticas en la OTAN, y quiere que la alianza suspenda el despliegue de armas cerca de las fronteras rusas y retire a sus fuerzas de Europa del Este. Estados Unidos y sus aliados han rechazado estas demandas, pero se ofrecieron a abrir un diálogo con Moscú sobre las formas de reforzar la seguridad en Europa.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, señaló el jueves que algunos miembros de la OTAN no están a favor de su ingreso.

“No todos los miembros de la alianza quieren a Ucrania en la OTAN”, afirmó sin dar nombres. “No depende del pueblo ucraniano decidir cuándo estaremos allí, porque no solo depende de nosotros, 30 países deben llegar a un consenso sobre esa decisión”.

Por su parte, Maxar Technologies, una empresa comercial de imágenes satelitales que ha estado monitoreando los movimientos de los soldados rusos, reportó un aumento continuado de la actividad militar cerca de Ucrania, incluyendo un nuevo puente y un nuevo hospital de campaña en Bielorrusia. También reportó que algunas fuerzas abandonaron un campo aéreo en el país, un aliado del Kremlin, pero no estuvo claro cuál fue su destino.

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Isachenkov informó desde Moscú y Cook desde Bruselas. Los periodistas de The Associated Press Dasha Litvinova en Moscú, Angela Charlton en París, Jill Lawless en Londres, Edith M. Lederer en Naciones Unidas, Frank Jordans en Berlín y Aamer Madhani, Ellen Knickmeyer, Colleen Long y Zeke Miller en Washington contribuyeron a este despacho.

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