Inmigrantes reemplazarían al personal que no se quiere vacunar en hospitales y asilos de Nueva York, alertó gobernadora Hochul 

Dr. Muhammad Khalid, right, jokingly flexes before Stacey Miller, a licensed practical nurse at Penn State Health Milton S. Hershey Medical Center, gives him a COVID-19 vaccine on Monday, Dec. 21, 2020.

Casi el 20% de los trabajadores en hospitales y hogares de ancianos de Nueva York que aún se niegan a vacunarse contra el COVID-19 podrían ser reemplazados potencialmente por extranjeros, una vez que el mandato del estado entre en vigencia el próximo lunes, alertó ayer la gobernadora Kathy Hochul.

La mandataria regional dijo a los periodistas en Rochester que esperaba que todos los empleados no vacunados cumplieran con la fecha límite del lunes 27. “Para aquellos que no lo harán, reemplazaremos a la gente. Y tengo un plan que se anunciará muy pronto”, dijo. 

“Hemos identificado una amplia gama de oportunidades que tenemos para ayudar a reemplazarlos”. Hochul dijo que los funcionarios estatales estaban “trabajando en estrecha colaboración con varios sistemas hospitalarios para averiguar de dónde podemos traer otras personas que complementen lugares como hogares de ancianos”.

“También nos estamos comunicando con el Departamento de Estado para averiguar sobre visas para trabajadores extranjeros, de forma limitada, para traer más enfermeros”, agregó, sin detallar cuán rápido sería ese proceso ni de qué países vendrían.

Al 15 de septiembre, 19% de los trabajadores de hospitales de Nueva York seguían sin vacunarse, según cifras del Departamento de Salud del estado. En los hogares de ancianos, el número era del 18 % hasta ayer, apuntó New York Post.

Después del lunes, los empleadores pueden despedir a los trabajadores no vacunados que no tengan una “exención médica válida” para recibir las vacunas.

Quienes reclaman una exención de culto están libres de responsabilidad hasta al menos el 12 de octubre, debido a una orden de restricción temporal emitida por un juez federal de Utica (NY) después de que 17 trabajadores de la salud presentaran una demanda de libertad religiosa.

Los demandantes, casi todos católicos, se oponen a las vacunas disponibles con el argumento de que todas “emplean líneas celulares de fetos abortados en sus pruebas, desarrollo o producción”.

Pero la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. han dicho que está bien que los católicos “reciban una vacuna que utilice líneas celulares derivadas del aborto si no hay otras vacunas disponibles comparables en seguridad y eficacia sin conexión con el aborto”. Y el Papa Francisco ha dicho que vacunarse contra el coronavirus es “un acto de amor”.

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